Por: José Antonio Rivera-González
Hace unos días, discutiendo características inherentes a los personajes de sus guiones para televisión, mis estudiantes hablaron de las ridiculeces que observan en la “gente vieja”; es decir, en gente como yo. El avivamiento que despertó el tema entre los discípulos me animó a darles cuerda para que exorcisaran sus malestares, a la vez que aproveché para coger oreja.
Uno de los varones nos contó el jamaqueón que recibió cuando, de repente y sin aviso previo, su querida madre amaneció hablando la jerga juvenil de su hija de 13 años. Frases como: “vaya, loca”, “estás bien fashion”, y “ranquéate bien en el examen de hoy”, comenzaron a surgir de las cuerdas vocales maternas con la misma rapidez que brota el agua de tuberías inauguradas en año eleccionario.
El joven, demostrando gran madurez, amenazó a la madre con negarse a sostener con ella conversaciones que estuvieran constantemente salpicadas de frases y giros propios de la primera generación del siglo XXI. Aunque no dijo cuál había sido el resultado de su táctica, si alguno, el grupo aprobó la estrategia con aplausos.
Otra de las anécdotas nos introdujo al seno de una familia donde el padre atravesó la crisis de los 40 en compañía de sus hermanos, primos y cuñados. Cuenta el estudiante que, de repente, las ceñidas camisas Armany y los interiores Calvin Klein llenaron las gavetas de estos; los ejemplares de GQ comenzaron a sustituir los Buenhogar en el cesto del baño; las tarjetas de crédito de Banana Republic, Old Navy y GAP inundaron el buzón; las ahora frecuentes salidas de los viernes, solos o junto a sus parejas, tuvieron lugar en pubs y centros nocturnos para adultos jóvenes. En fin, un período lo suficientmente preocupante y prolongado como para que las respectivas esposas, cuñadas y hermanas iniciaran juntas familiares dirigidas a elaborar un ultimatum para los ovejos perdidos en la crisis.
En este caso, según relato el estudiante, el agotamiento físico, económico y mental de los descarrilados los devolvió a la realidad. Hoy día, nos cuenta el hijo-sobrino de los señalados, estos se reúnen para reírse de una etapa que reconocen como crítica, pero que vencieron unidos. A pesar del final feliz, el estudiante dejó en la clase la impresión de que teme por su futuro, en caso de que el arrebato de sus parientes sea hereditario.
Como para no quedarse atrás, una de las estudiantes relató, perpleja, la situación de una conocida –sospeché que se refería a una tía, pero mantuve silencio-, a la que le calcula “unos 50, pero bieeeen laaaargos” (no quise hacerle caso porque son malos calculando la edad; para ellos, toda persona mayor de 26 ya es vieja), que usa unas faldas tan cortas que cuando cruza las piernas tiene que colocarse una mano en la cadera y la otra sobre la entrepierna para tapar el yistro.
En ese momento me percaté de que el tema de las características de los personajes ficticios se estaba desdibujando, y consideré necesario y prudente detenerlo. Mientras desviaba la discusión hacia otros rumbos, me prometí que esa misma tarde renovaría mi suscripción a GQ y que en adelante dejaría de echar las envolturas Calvin Klein dentro de las bolsas de Marshall’s, antes de echarlas a la basura.
El Autor de este artículo es Catedrático en la Escuela de Comunicación de la UPR-Río Piedras. Sus temas de interés son la historia de los medios y los estudios de género, principalmente. Frecuentemente participa como crítico y analista de medios en los rotativos del País, así como en Radio Universidad de Puerto Rico.
jueves, 18 de octubre de 2007
PUNTOS DE VISTA
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MARIA JUDITH OQUENDO: AL SERVICIO DE LA SEGUNDA JUVENTUD
Por: Lynet Santiago-Túa
Compromiso, dedicación y profesionalismo, sin lugar a dudas, son las tres palabras que mejor describen a María Judith Oquendo. Esta experimentada planificadora urbana y financiera, que cuenta con veinticinco años de experiencia en el campo de las bienes raíces, la banca hipotecaria y comercial de Puerto Rico y quien posee la licencia de bienes raíces local e internacional y las acreditaciones federales e internacionales GRI y CIPS, invierte gran parte de su tiempo en orientar, asesorar y ayudar a las personas mayores de edad, para que éstos puedan adquirir una residencia, bien sea como su primera o segunda residencia, así como también les orienta sobre los productos hipotecarios existentes específicamente para los “Babyboomers”.
“Las personas mayores de edad o “Babyboomers”, por lo general, son un mercado compuesto de personas privilegiadas, que cuentan con el ahorro, el conocimiento y la estructura para obtener un financiamiento y más bien lo que necesitan, es una orientación en cuanto a cuál es el producto que se ajusta mejor a sus necesidades y una recomendación respecto a las instituciones financieras donde puedan acudir”, comentó.
Durante su entrevista con Babyboomers Magazine, la exitosa María Judith Oquendo, presidenta y dueña de la empresa María Judith Oquendo & Asociados nos explicó, sobre los productos hipotecarios y subsidios para beneficio de este mercado, tales como: “Reverse Mortgage” o hipoteca revertida en español, HOME, algunos préstamos directos bajo préstamos “conforming” y la Sección 8 de la propiedad.
La hipoteca revertida está dirigida a personas de 60 años o más que son dueños de una propiedad y con este producto, en lugar de la persona pagarle al banco, el banco le paga a la persona. Básicamente la hipoteca revertida lo que hace es devolverle el ‘capital’ de la propiedad, para que la persona lo disfrute en vida sin tener que incurrir en deudas mayores para continuar viviendo bien, sin tener que vivir con limitaciones en sus gastos o la posibilidad de perder su propiedad por falta de pago, conservándola para los herederos, si así la persona lo desea y sin tener que realizar pagos mientras viva la propiedad. El dinero de la hipoteca revertida se puede recibir mediante pagos mensuales mientras el cliente vive la propiedad; pagos mensuales por un periodo de tiempo determinado por el cliente; línea de crédito administrada según las necesidades del cliente; una combinación de línea de crédito y pagos mensuales; o la cantidad total del préstamo en una misma suma o combinada con pagos mensuales. La hipoteca comienza a pagarse cuando la persona titular fallece; en aquellos casos de parejas, la deuda no comenzará a pagarse hasta que ambos fallezcan. En este caso, el banco da a los herederos un año desde la fecha de deceso para que decidan qué hacer con la propiedad; saldarla, venderla o refinanciarla.
“En Puerto Rico las personas mayores de edad también pueden beneficiarse de una gama de subsidios federales y estatales, disponibles para ellos, para que pueden adquirir su propio hogar. Así que lo único que necesitan es una buena orientación, asesoramiento y una guía por parte de los profesionales de bienes raíces certificados”, recalcó.
El programa HOME son fondos de subsidios que se otorgan anualmente a las jurisdicciones participantes en forma de subsidios por fórmula. HUD establece Fondos de fideicomiso para inversiones en vivienda (Home Investment Trust Funds) para cada beneficiario, otorgando una línea de crédito que la jurisdicción puede utilizar según sus necesidades. La flexibilidad del programa permite a los estados y al gobierno local, utilizar los fondos del programa HOME para subsidios, préstamos directos, garantías para préstamos u otras formas de mejoras para créditos, o para ayuda para el alquiler o depósitos de garantía.
La Sección 8, conocida también como el Plan 8, establece ayudas para brindar viviendas decentes y seguras en alquiler para familias de bajos ingresos, ancianos y personas in capacitadas que reunan los requisitos necesarios.
María Judith Oquendo, ha participado en intercambios profesionales en calidad de conferenciante y consultora en España, Australia, Argentina, Santo Domingo y Costa Rica. Actualmente preside cuatro corporaciones de construcción y bienes raíces, además de participar como desarrolladora de varios proyectos de vivienda y colaborar con algunos medios de comunicación. Y con una agenda de trabajo tan cargada, le preguntamos, cuál es la clave de su éxito profesional?, a lo que nos contestó: “Trabajo con mucho amor, dedicación, pasión y compromiso. Cada día es uno nuevo y cada día trabajo para hacer lo mejor, para mis clientes, para mi empresa y para Puerto Rico”.
De la misma forma en que tomó de su tiempo para atender nuestra entrevista, María Judith Oquendo, nos dejó claro el por qué es una empresaria éxitosa, lo que resumimos con la palabra servicio. Es una trabajadora y luchadora incansable, que tiene como prioridad facilitarle a las personas toda la ayuda necesaria para que puedan alcanzar su meta de adquirir su propio hogar.
La Autora de este artículo es: Lynet Santiago Túa
Corredora de Bienes Raíces, Lic 14624
Tel: 787-364-3241
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sábado, 6 de octubre de 2007
LA SEXUALIDAD DE LOS “BABY BOOMERS”
Por: Juan C. Malavé-Rexach
Tienen entre 42 y 62 años, comprenden el 24.3% de la población puertorriqueña y se les atribuye haber sido muy influyentes en los cambios, ideales y la economía que actualmente vivimos. Son el resultado de la explosión demográfica de los años 1945 a 1965, después de la Segunda Guerra Mundial. El mejor ejemplo para validar la expresión del celebre filósofo y literato Gregorio Marañon cuando opinaba que “el ser humano es un ser sexuado”. Los “Baby Boomers” han demostrado que la sexualidad es necesaria para la conservación de la especie humana, es una forma de comunicación, es parte de las necesidades básicas humanas y es un instrumento de canalización psicoemocional individual y compartido.
Después de la Segunda Guerra Mundial los soldados regresaron a su hogar, donde muchos casados y los comprometidos, iniciaron o continuaron con sus vidas matrimoniales. Sin embargo, la espera, la soledad, la tristeza, la maravillosa llegada a Puerto Rico, el primer beso y abrazo después de mucho tiempo a su amada, el calor del hogar y la comodidad de la cama compartida fueron los mejores iniciadores de una explosión en el índice de natalidad que duró alrededor de 20 años. Estas son los resultados de una gran represión psicosexual que fue canalizada con significativos ánimos y furor libidinal. La actividad sexual fue altamente productiva y lo demuestra los índice de promedio de las mujeres que daban a luz en los años 1940 era de 6.4 bebés, mientras que para los años 2000 se había reducido a 1.9 bebés por mujer.
Las características de los “Baby Boomers” en relación a la sexualidad humana son realmente interesantes. Por haber crecido en plena época de prosperidad económica tienen la personalidad y la motivación de que todo es posible si se trabaja con empeño y perseverancia. Por eso no es necesariamente sorprendente que, sobre todo los “Seniors Baby Boomers”, se hayan adaptado tan bien al concepto de la utilización asistiva del citrato de sildenafil (Viagra®). Como comenté anteriormente, el empeño y perseverancia, y también la ayuda de la llamada “pastillita milagrosa” para el trastorno sexual de erección masculina y la tumescencia peneana. El funcionamiento del pene erecto, es muy importante para el sexo masculino, pero una de las características particulares de la generación de los “Baby Boomers” es reconocimiento público, símbolos de estatus y liderazgo. Una mala publicidad de que no se está desempeñando del todo bien en las funciones sexuales, sería una crisis demencial. Por eso ésta generación contribuyó al incremento de las ventas del medicamento en un 66% en el 2004.
Aunque el citrato tuvo una acogida rápida por ésta generación, no todos los instrumentos sexuales son enteramente aceptados por ellos/as. Todavía son tradicionalistas en el uso de juguetes acompañantes de la relación sexual en pareja. La gran mayoría no considera la utilización de un vibrador, estimulador o juguete sexual electrónico dentro de sus funciones amatorias. Este estilo lo comparte mucho más la próxima generación llamada Generación X. Aunque reconocen que estos aparatos existen, entienden que en aquellos tiempos en sus años formativos que comenzó el amor libre, los “beatniks” y los “hippies” esto no era necesario. Pues hoy día no es necesario.
Sin embargo, las relaciones de pareja de los “Baby Boomers” han tenido problemas relacionado a las responsabilidades laborales. Quizás fue uno de los factores para que en Puerto Rico comenzara a subir las tasas de divorcio. Los “Baby Boomers” se caracterizan por ser muy apasionados por el trabajo y sus profesiones. Se inclinan a dedicar muchas horas a sus compromisos laborales descuidando sus responsabilidades familiares. También tienden a continuar sus funciones profesionales dentro del hogar desplazando e ignorando a muchos dentro del hogar.
Los “Baby Boomers” son una columna importante en nuestra sociedad y de esa manera lo han demostrado. Continúan con su explosión sexual como lo han demostrado la sensual “Baby Boomer” Ednita Nazario, o los a veces muy errados comentarios sexistas del “Baby Boomer” Antonio Sánchez “El Gángster”, o la defensa feminista de la “Baby Boomer” de la senadora Norma Burgos, o las canciones corta venas del “Baby Boomer” Gilberto Santa Rosa.
El Autor es Prof. Juan C. Malavé-Rexach, MS PHSC DSG CADHD Sexólogo
Especialista en Abuso Sexual y Maltrato a Menores
Es Profesor de Psicología, Sociología y Ciencias Sociales del Colegio Universitario de San Juan, Municipio de San Juan.
malaverexach@sexologopr.com
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lunes, 1 de octubre de 2007
RETIRADOS DEL RETIRO
29 de septiembre de 2007
Por: José A. Rivera
Si hay un tema que a los Baby Boomers nos acosa en cada esquina, como Jason a los adolescentes en los campamentos de verano, es el del retiro. Aunque muchos soñamos con ese momento en que no tengamos que planchar los sábados o mandar al laundry esa ropa formalota y poco favorecedora que hay que usar para trabajar, también se nos hace difícil imaginarnos el paso de las semanas tirados en un butacón reclinable, con un six-pack, viendo deportes, canales de comida o telenovelas, a lo Homero Simpson. Horror!
Además, digamos la verdad: es que estamos como queremos. Tenemos tanta gracia, flexibilidad y ganas… de lo que sea, como cualquier joven con 20 años menos que nosostros. ¿Cuándo nuestros abuelas y abuelas soñaron que pasados los 55 tendrían que tomar decisiones tan difíciles como qué ponerse para ir a bailar un jueves en la noche; ir al crucero o al viaje trasatlántico; escoger el arreglito cosmético o el pago de la parte del levante -que está en mala situación económica-, para que nos acompañe en nuestras vaciones; darse una vueltecita el miércoles para catar un vinito o el viernes optar por aportar una cancioncita a la bohemia del mesón?
Nada, que la vida no es fácil, pero hacemos lo que podemos. Es que aunque el estrés nos mata somos del grupo de los que no se amilanan. Buscamos alternativas.
Resolvemos como sea; lo propio y lo ajeno. Ayudamos a comprarle casas a los hijos, les cuidamos sus hijos, resolvemos sus conflictos matrimoniales, les pagamos sus pensiones alimentarias y sus gastos legales, pero a quien nos ve ni le pasa por la mente porque somos, estamos y nos vemos fa-bu-lo-sos.
¿A quién se le puede ocurrir que cojamos el dinerito del retiro sólo para nosostros mientras nuestros muchachos y muchachas pasan vicisitudes porque aún no han aprendido a destetarse ni a cuidarse por sí mismos? No. Así no somos nosotros. Sufrimos en privado y gozamos en público. Perdemos el sueño por las preocupaciones, pero plantamos cara. Una cara sonriente, alegre, realizada y, en muchas ocasiones, estirada.
Por eso somos los del boom; porque somos una explosión de iniciativa, valor, empuje y resistencia. Que nadie crea que nos va a sacar de circulación tan fácilmente. Es más, no nos retiramos. No nos da la gana. Después de todo, ¿para qué los científicos consumen sus vidas dentro de fríos laboratorios, vestidos con batas sin color ni estilo si no es para que los que estamos afuera alarguemos la pachanga? Y nosostros les damos gusto. Estamos dispuestos a ser sus conejillos de Indias. Así somos.
Por eso, camaradas, cuando nos veamos en los cines, en los pubs, en las tertulias, en las bohemias, en los eventos deportivos o por la calle compartamos una guiñada disimulada y una leve sacudida en la solapa como contrseña de que somos del club de los BeBés; de los baby boomers en pie de lucha. Porque… así somos.
El Autor es José A. Rivera, Phd Catedrático de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras.
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