29 de septiembre de 2007
Por: José A. Rivera
Si hay un tema que a los Baby Boomers nos acosa en cada esquina, como Jason a los adolescentes en los campamentos de verano, es el del retiro. Aunque muchos soñamos con ese momento en que no tengamos que planchar los sábados o mandar al laundry esa ropa formalota y poco favorecedora que hay que usar para trabajar, también se nos hace difícil imaginarnos el paso de las semanas tirados en un butacón reclinable, con un six-pack, viendo deportes, canales de comida o telenovelas, a lo Homero Simpson. Horror!
Además, digamos la verdad: es que estamos como queremos. Tenemos tanta gracia, flexibilidad y ganas… de lo que sea, como cualquier joven con 20 años menos que nosostros. ¿Cuándo nuestros abuelas y abuelas soñaron que pasados los 55 tendrían que tomar decisiones tan difíciles como qué ponerse para ir a bailar un jueves en la noche; ir al crucero o al viaje trasatlántico; escoger el arreglito cosmético o el pago de la parte del levante -que está en mala situación económica-, para que nos acompañe en nuestras vaciones; darse una vueltecita el miércoles para catar un vinito o el viernes optar por aportar una cancioncita a la bohemia del mesón?
Nada, que la vida no es fácil, pero hacemos lo que podemos. Es que aunque el estrés nos mata somos del grupo de los que no se amilanan. Buscamos alternativas.
Resolvemos como sea; lo propio y lo ajeno. Ayudamos a comprarle casas a los hijos, les cuidamos sus hijos, resolvemos sus conflictos matrimoniales, les pagamos sus pensiones alimentarias y sus gastos legales, pero a quien nos ve ni le pasa por la mente porque somos, estamos y nos vemos fa-bu-lo-sos.
¿A quién se le puede ocurrir que cojamos el dinerito del retiro sólo para nosostros mientras nuestros muchachos y muchachas pasan vicisitudes porque aún no han aprendido a destetarse ni a cuidarse por sí mismos? No. Así no somos nosotros. Sufrimos en privado y gozamos en público. Perdemos el sueño por las preocupaciones, pero plantamos cara. Una cara sonriente, alegre, realizada y, en muchas ocasiones, estirada.
Por eso somos los del boom; porque somos una explosión de iniciativa, valor, empuje y resistencia. Que nadie crea que nos va a sacar de circulación tan fácilmente. Es más, no nos retiramos. No nos da la gana. Después de todo, ¿para qué los científicos consumen sus vidas dentro de fríos laboratorios, vestidos con batas sin color ni estilo si no es para que los que estamos afuera alarguemos la pachanga? Y nosostros les damos gusto. Estamos dispuestos a ser sus conejillos de Indias. Así somos.
Por eso, camaradas, cuando nos veamos en los cines, en los pubs, en las tertulias, en las bohemias, en los eventos deportivos o por la calle compartamos una guiñada disimulada y una leve sacudida en la solapa como contrseña de que somos del club de los BeBés; de los baby boomers en pie de lucha. Porque… así somos.
El Autor es José A. Rivera, Phd Catedrático de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras.
lunes, 1 de octubre de 2007
RETIRADOS DEL RETIRO
Publicado por
babyboomersmagazine.com
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11:45
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5 comentarios:
Naci de dos babyboomers y para ellos está dedicado este portal, bienvenidos a todos. Vengan a su mundo lleno de historias de aprendizaje, emociones, alegrías y experiencias. Todas son muy bien recibidas para que le enseñen a las próximas generaciones lo vivido y aprendido en el ayer, lo de hoy y lo que están por vivir.
“El Hombre Desechable”
Por: Fernando Quiles Franco
Cuando hago referencia al hombre, lo hago partiendo de la premisa de que me refiero al género humano, o sea tanto al hombre como a la mujer. Aclarado el punto, pasemos al meollo del asunto.
Aquellos de nosotros que hemos sido encasillados en la categoría amplia de los “babyboomers” tenemos ahora un medio en el que podemos compartir nuestras inquietudes, metas, objetivos, pensamientos, creaciones, ideas éxitos y fracasos.
Somos una generación que nacimos y crecimos sin la televisión, sin la computadora personal, sin el Internet, sin el celular, el fax y muchos otros tantos adelantos tecnológicos que para otras generaciones posteriores a la nuestra ( X, Y, Z) son una cosa rutinaria en su diario vivir.
Muchos nos casamos muy jóvenes, formamos una familia rápido, a diferencia del hoy día y aprendimos juntos, padre e hijos a compartir y a disfrutar de los adelantos que fueron inventados para hacer nuestra existencia más placentera.
Para nosotros los que pasamos ya de los cuarenta con su esperado cambio de vida y estamos listos para recibir las cinco décadas, vemos como nuestros hijos han crecido, se han casado y se han marchado del hogar y de repente nos encontramos en un momento crucial de definición en nuestras vidas de cara al futuro.
Sabemos que si cuidamos de nuestra salud y nos alejamos de los accidentes, de acuerdo a las expectativas de vida actuales podemos llegar casi a los ochenta años. Que nos deparan esas tres décadas que nos separan desde el hoy (presente) hasta el fin de nuestros días (futuro).
Amigos y amigas míos, tenemos la experiencia, tenemos la salud, la fortaleza, el conocimiento, hemos enfrentado muchas situaciones, problemas y adversidades. Nos sabemos adaptar a los cambios que hemos vivido en más de medio siglo de existencia.
Recuerdan, el descubrimiento de la energía atómica (1945), la televisión (1954), el hombre en el espacio (1956), el acta de los derechos civiles (1964) el hombre en la luna (1969), la computadora moderna (1980) y a lo largo de esa década, la Internet, los celulares, los DVD, los CD players, los video juegos, los inalámbricos y muchas cosas más como los MP3 Players, los BlackBerrys en la década del noventa y en estos primeros siete años del siglo XXI.
Incluso hemos sido testigos de cómo situaciones impensables como; la caída del Muro de Berlín y la reunificación de las dos Alemanias, el colapso de las Repúblicas Socialistas de la antigua Unión Soviética, el fin de la segregación racial del Apartheid en Sudáfrica y el restablecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales de los Estados Unidos con antiguos archienemigos como Vietnam y China.
Pero un fenómeno se está dando en el Puerto Rico de nuestros días, que nosotros no podemos permitir que se siga extendiendo. No podemos dejar que nos desechen, como el título de esta reflexión. A cuántos de nosotros nos ha pasado, en por lo menos en una ocasión en nuestras vidas en que hemos sido desplazados de nuestros puestos de trabajo, por esos trabajos nosotros estudiamos, nos preparamos, competimos y nos desempeñamos con esmero, lealtad y dedicación para que ahora los adelantos tecnológicos ó las generaciones posteriores a la nuestra en edad de trabajar nos descarten por estar sobre calificados. El exceso de experiencia, preparación y conocimiento no es aceptable para los nuevos dirigentes de las empresas que ayudamos a construir y a prosperar. Para muchos de los responsables de reclutar empleados es un pecado mortal, pasar de los cuarenta, tener una maestría ó doctorado y sobre 20 años de experiencia laboral, acaso nos tienen miedo.
Quiero terminar haciendo una invitación, a ustedes los lectores, a buscar y leer la reflexión; “El Hombre Reciclado” del escritor uruguayo Eduardo Galeano.
A ustedes como a mí que bién nos aplican este poema de uno de los grandes poetas latinoámericanos. disfruten.
“INSTANTES”
Por: Jorge Luis Borges
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
Tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes,
Contemplaría más atardeceres, subiría más
montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
Comería más helados y menos habas,
Tendría más problemas reales
y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió
Sensata y prolíficamente cada minuto de su vida;
Claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
Solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
Sólo de momentos,
No te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iba a ninguna parte sin un termómetro, sin una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar
descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
Contemplaría más amaneceres
Y jugaría con más niños,
Si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya ven tengo 85 años
Y sé que me estoy muriendo
De hecho somos los Baby Boomers una generacion fuerte que no se da por vencida. Atesoramos nuestros recuerdos, nuestra musica y nuestras costumbres no muy in para nuestros hijos y nietos. Perotenemos una gran cantera de experiencia que nos gusta compartir. Somos la mejor generacion del mundo.
Me encanta este blog. Sigamos comentando y compartiendo experiencias mediante el
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